lunes, 30 de enero de 2017

El alma de tu vientre

Tan solo dijiste unas palabras.
Te miré un instante, un breve instante,
y del vientre impetuoso de mi alma
surgió el deseo de alcanzar
el alma de tu vientre.

Ya en destino cometí la necedad
de querer permanecer,
de querer habitar el alma de tu vientre,
como si no supiera que las almas
las almas todas,
son ajenas;
incluso la propia,
que no es más que una noción confusa.

Y los vientres… todos los vientres de todas las mujeres
son acogedores por un tiempo, pero solo por un tiempo.

Me instalaré en tus ojos, quizá para siempre,
Pero en tu vientre, hermoso vientre,
estaremos de paso. Los dos.

domingo, 29 de enero de 2017

No la pots atrapar

Cap forma per sempre dura,
ni la de la pedra dura. 
No la pots atrapar.
L'atzar i el temps canvien
a la pedra de lava del volcà
que va ser llançada pel foc al riu,
i el riu la va portar a la riba de la platja
on el mar la bressola.

La pedra, agraïda al mar, s'afina, s'arrodoneix.

Va ser pols i el foc impetuós
la va fer pedra.
Pedra que aliada amb el temps
tornarà a ser pols, pols de vent,
pols de mar, pols de foc.

Amb aquesta pols, nosaltres,
que també som aigua,vent i foc,
farem una altra pedra.

viernes, 27 de enero de 2017

M'ofego

Aquesta fórmula de convivència amatòria:
Tu en tu casa y yo en la mía,
funciona força bé, encara que no sempre.

Aquests dies plou gairebé sense parar
i sento que l'aigua traspassa la meva pell,
que ja no puc defensar-me de la pluja
i percebo que l'aigua rellisca pels meus ossos
que entolla el meu cor,
els meus pulmons, les meves vísceres…

M'ofego.
M'ofego,
encara que sé que amb un petó teu em posaria bo
i que amb un altre petó tornaria a ser jo.
La meva pell recuperaria la impermeabilitat
davant els elements.
Seria l'home fort i valerós
que tu estimes.

Però tu estàs a casa teva i jo a la meva i m'ofego.

Urban Ándele, la elegancia de los sabores y los colores de México

Comer o cenar en el Urban Ándele, inaugurado hace unas semanas en la calle de París junto a la de Casanova, en Barcelona, es cosa seria. Los sabores de la comida mexicana tradicional y contemporánea, que se elabora con mimo en su cocina, infunden optimismo que se acrecienta al escuchar, de fondo, canciones tan buenas como las de Natalia [ + ]

miércoles, 25 de enero de 2017

Los sueños me persiguen

Los sueños me persiguen. 
Algunos quieren verse realizados
y ufanarse de ser sueños cumplidos.
Es estúpido el orgullo de esos sueños.
Es estúpido, asimismo, el orgullo de los soñadores
que presumen de haber cumplido sueños.

Lo mejor de los sueños es soñarlos.

Yo en mi vida he cumplido muchos sueños,
es verdad, 
pero hago como si no hubiera sido así.

Y así, cuando estás entre mis brazos
y me dices que me amas
y que eres feliz porque me amas,
procuro ensoñarme en que te siento
a la vez que siento que me besas
y que eres feliz al amarme
porque también yo soy feliz
al ser amado por mis fantasías.

Prefiero soñarte, pues en ese punto,
el de los besos valientes y los vientres deseados,
todo lo que no es ensueño es obsesión.

No hay mejor realidad que la soñada.
Suéñame y te soñare.
Te soñaré para que nunca nunca renuncies a soñarme.


PS.- Debo admitir que es también es agradable cumplir algunos sueños, aunque eso suponga olvidarlos, fatalmente. Ah, pero solo algunos, o sea, la mayoría.

martes, 24 de enero de 2017

Las amapolas del aire

Aquellas amapolas sentían deseos de volar.
Necesitaban volar.
Tenían un sueño.
y ahora ya lo cumplen en el aire.

Han convertido sus pétalos en alas.
También han mudado un poco sus colores
y se ofrecen a la luz del mundo
suspendidas en el cielo, ondulantes, 
volando en corto,
rociando el infinito de pequeñas ilusiones.

Son amapolas de varios colores:
rojas de rojo carmín,
rojas de rojo amapola,
rojas como tinta roja,
rojas de sangre de mujer hermosa
rojas de sangre de donante de sangre,
rojas flotan y vuelan sobre trigales verdes,
trigales que no amarillean, aliados que son
de la belleza de los colores terrenos/aéreos
de las amapolas.

Ahora los trigales
parece que quieran ser siempre verdes
para que el sol y los planetas y los astronautas
y los drones inteligentes
contemplen mejor los vistosos devaneos
de las amapolas rojas.

Y en el aire, algunas amapolas
quieren mudar otra vez su color.
Han visto que a lo lejos,
al otro lado del mundo,
hay minas de lapislázuli
y han empezado a tomar
bellos tonos de azul:
azul lapislázuli,
azul índigo.
Azul de los marcos de ventanas
de casas mediterráneas.
Azul como el de las pinturas de Pol Ledent.
Azul limpio como el cielo al atardecer
en un día con pocas pero muy blancas
nubes blancas colgadas del cielo azul.
Esas nubes que miran y admiran a las amapolas
y no quieren mojarlas
para que floten y vuelen, ufanas, ufanas,
valientes, hermosas, rebeldes.

Rebeldes flores aladas
que ponen al aire colores.
Colores hermosos, azules y rojos,
y rojos y azules
que invitan a los trigales
a permanecer tiernamente verdes,
a no amarillear ni madurar
para que los bellos colores,
colores mutados de las amapolas
sean los dueños de tus ojos,
los dueños de todos los ojos que saben mirar,
los ojos que ven más allá de los campos que ven.
Los ojos que ven.

lunes, 23 de enero de 2017

Am/Ol (relato)

Ámame
Ámame
Ámame
Ámame
Ámame
Ámame
Ámame
OLVÍDAME
Olvídame
Olvídame
Olvídame
Olvídame
Olvídame
Olvídame
Olvídame
Olv
O

domingo, 22 de enero de 2017

Amor sin luz

Este invierno será duro.
Nuestros ojos perderán luz, 
como si ya no esperaran
que les vieran otros ojos.

Cantará el gallo cada día
y cada día te darás la vuelta
en nuestra vieja cama.
para dormir un poco más
y no afrontar tan pronto
la molesta claridad que hace visible
nuestra mustia subsistencia
rutinaria 

Nos hemos acomodado
en la vida muelle, segura y sin sorpresas.
No echamos de menos la libertad
ni la aventura y ya, por ello,
no merecemos amar
ni ser amados.

Presagio pese a todo, una mañana
en que el gallo cantará muy fuerte
y alguno de los dos —o los dos juntos—
saltará de inmediato de la cama
a tratar de resolver los crucigramas
y seductores enigmas de la vida.

Y alguno de los dos
—o los dos, acaso juntos—
volverá a espejar la luz en sus curiosos ojos.

sábado, 21 de enero de 2017

Dibujando un laberinto

Tenemos que dibujar un laberinto.
Un laberinto para perdernos mucho tiempo.
Juntos.
Tu sola y yo solo hemos caminado mucho.
Hemos entrado en oscuros pasadizos,
laberintos sin salida, 
sin mejor alternativa que volver al punto de partida.

Pero ahora nos amamos. Lo hemos decidido
y de la mano
recorreremos un nuevo laberinto,
el nuestro,
el que iremos dibujado paso a paso.
A la entrada dejaremos, cada uno,
todo el gravoso desamor pasado.
Dibujaremos un laberinto iluminado,
para ver que hay vida en nuestras vidas,
en nuestras todavía doloridas vidas.

Las paredes tendrán muchas ventanas
--las ventanas son las salidas de emergencia
de los ojos--
por ellas algunas veces miraremos
los caminos exteriores que transitan
las personas que no están perdidas,
o eso dicen.

Nosotros no sabemos dónde vamos,
Pero ahora vamos juntos.
Nos amamos. Ya lo hemos acordado.
Nos faltaba decisión.
La hemos tomado. 

Y eso es lo que nos importa, por ahora.
Avancemos por el laberinto
del amor que hemos creado
sobrados de experiencia en desamor
y en sueños de futuro fracasados.

La realidad imita la ficción, se dice.
Y si este amor que nos damos
no es sincero,
fingiremos hasta allí donde podamos.
La ilusión,
la nueva ilusión que compartimos
hará que se convierta en verdadero.

Y si así no fuera, ensayaremos
cómo poner una sonrisa al desengaño.

jueves, 19 de enero de 2017

Odiar

A veces, aunque no venga en gana, conviene hacer un esfuerzo para odiar a personejas que lo merecen.
No es bueno defraudar en todo a los pobrecitos malvados.

Una mujer con proyectos (relato)

Me hubiera gustado que me preguntaras: 
¿Qué te pasa?
pero te estabas peinando.
Me hubiera gustado
sentir una mirada tuya de comprensión
pero solo tenías ojos para el espejo,
para tu larga melena de proyectos.

Tuve que ir a los profesionales del malestar
para tratar de encontrar alivio.
Fui al osteópata, a la masajista,
a la doctora del centro de atención primaria,
a la bruja que echa las cartas,
al electroencefalografista…
al psiquiatra…
Todos me contestaron con vaguedades
excepto el electroencefalografista,
que me enseñó un gráfico
y el psiquiatra, que me dijo:
Usted no está loco ni padece depresión,
pero su ánimo está en zona de fragilidad.
Tome estas pastillas durante dos meses
y al terminarlas, vuelva.

Seguí el tratamiento. Me fue bien.
Volví al psiquiatra. Me dio el alta.
Entonces me fui a pasear
por las calles de mi viejo barrio barcelonés.
Sentí el aroma del romero y la albahaca
que venden en el bazar chino
que ha sucedido a la floristería de siempre
y aunque solo tienen flores de plástico
o de tela,
mi memoria olfativa me devolvió
el olor a rosas que me envolvía cuando niño
al pasar ante la tienda de flores
(nunca he comprendido por qué no les llaman
a esas tiendas florerías en lugar de floristerías,
como si despacharan floristas en vez de flores).
Me he tomado, después, un café
en el tostadero de la esquina,
que sigue haciéndolo muy bueno.
Te he comprado un cuarto de kilo, ya molido,
porque el día en que se estropeó el molinillo
decidiste no perder más tiempo con moliendas.
De este tomaremos dos tazas después de comer
y luego lo guardaremos en el frigorífico
para que no pierdan del todo los aromas.

Hay una librería nueva.
Te he comprado un libro,
de Leonardo Padura,
una historia de ese detective suyo,
que sé que te gustaba.

Se hace tarde. Quería comprarte otra cosa,
pero solo me da tiempo para unas legumbres cocidas
en la tienda de siempre, que sigue con sus oferta de siempre.
Las tomaremos y así no hará falta que cocinemos primer plato.
Eso siempre es bueno para tus prisas.

Ah, sí, café;
ah, garbanzos, ya sabes que no me gustan mucho,
pero está bien.
No te olvides de llamar al vidriero.

Bien. Cuando veo a una mujer con proyectos
que no escucha al hombre con el que comparte
la parte física de su vida,
vengo a pensar que eso era lo que hacían los hombres,
todos los hombres, en el semipatriarcado,
y no solo los que tenían proyectos,
también los hombres vacíos. Qué tiempos.

Y qué tiempo este. No me olvidaré del vidriero.
Incluso creo que iré mañana, paseando.
Ahora que sé que no estoy loco
ni deprimido.
Ahora que he superado el estado de fragilidad anímica
Tal vez encuentre por el camino a alguien
a quien escuchar.

martes, 17 de enero de 2017

Amantes furtivos

En esta noche de helado invierno
llegaré secretamente hasta ti.

Mañana, al ver los árboles desnudos,
no sentiremos frío ni melancolía, 
pero no diremos a nadie el porqué.
Será un secreto de dos amantes furtivos.

sábado, 14 de enero de 2017

Ladrona de sueños

Quisiera imaginarte cual si fueras
un soplo de amor,
belleza inspiradora
en forma de mujer.
Quisiera imaginarte
como si aun no supiera que te quiero.

Quisiera olvidar, pues,
cuánto te quiero
aunque en mis sueños
te parezcas tanto a ti
y seas tú quien prolonga
dulcemente mi delirio.

Quisiera olvidar que esta tarde
te he abrazado y que tus labios
han callado mis te quiero
porque estando aun conmigo
ansías ya otro encuentro
que confunda tu vida con mis sueños.

Cuando me besas
y me amas y me abrazas,
cuando acompasas mi cuerpo con el tuyo
cuando me dices dime
otra vez te quiero
me sacas de mis sueños, me los quitas...
como si fueras una diosa caprichosa
celosa de mis viejas fantasías.

Así me castigas para siempre
robando mi ilusión de imaginarte.

Eres tan hermosa que no puedo soñarte...
porque si tú superas la belleza de mis sueños
es que eres realmente un sueño

viernes, 13 de enero de 2017

Un sueño

Llevo dos horas soñando,
dos horas soñando en ti,
y sueño que tú me sueñas
y que en tu sueño te adueñas
del sueño que sueño, sí,
que me llevas a tu sueño...
y que tu sueño y mi sueño
ya no quieren ser dos sueños:
ni tú anhelas que te sueñe
ni sueñas soñarme a mí
porque tu sueño es mi sueño,
un solo sueño sin fin.

jueves, 12 de enero de 2017

Besos en la niebla

La niebla nos ha acompañado hoy.
Nadie ha podido ver nuestros besos.
Pero si esta noche despeja,
saldremos a que nos vea la luna.

lunes, 9 de enero de 2017

¿Me vuelvo a instalar el Whatsapp?

Durante las recientes Navidades solo he recibido unas pocas tarjetas y felicitaciones por correo. No hace muchos años recibía decenas: Era hermoso. 
En cambio me han llegado muchos mensajes, imágenes y vídeos a través del Whatsapp. Tantos que, de intentarlo, me hubiera resultado francamente laborioso acusar recibo de todos, así que aprovecho este momento para agradecerlos y devolver los buenos deseos.
Por cierto, como he cambiado de móvil, para utilizar el Whatsapp de marras debería volver a instalarlo. 
Ya lo haré, sé que no voy a librarme, pero de momento estoy disfrutando de una agradable pereza y de no sobresaltarme cada pocos minutos al recibir avisos de mensajes.
Mi buzón de SMS y mis e-mails funcionan como siempre. Ah, y mi dirección postal también.                                                                                                                                             :-)

viernes, 6 de enero de 2017

Turismo borroso

La avidez de experiencias de la mayoría de las personas es una fuente dorada de ingenio para los promotores turísticos, sobremanera si las condiciones naturales acompañan. El puenting, que siglos ha fue una de las torturas con que la Santa Inquisición obsequiaba a los infieles, aunque con sogas de su tiempo, que no eran elásticas, claro; el rafting; el barranquismo, cuyos practicantes no tienen que ser necesariamente montañeros ni amantes de la montaña, o las atracciones “extremas” de los parques temáticos son ejemplos de esa necesidad de sentir el peligro de cerca, pero con poco o controlado riesgo, y, de paso, aunque no siempre, hacerse un idea real de lo frágil que es el cuerpo humano.
En la ciudad de Lleida y en las comarcas circundantes este año ha habido una niebla persistente que se ha extendido por más de un mes. En el aeropuerto cercano, el de Alguaire, no han podido aterrizar los aviones que llevaban esquiadores desde el Reino Unido a las pistas del Pirineo. Pero resulta que hace un par de años que se instauró en esas comarcas una ruta de la boira (niebla) para atraer visitantes foráneos dispuestos a pasear entre densas grisuras. Los promotores están contentísimos y han dicho que ese turismo de lo borroso ha aumentado un 20 %.
Felicidades. A los promotores y a los paseantes. La experiencia resulta inolvidable. Yo recuerdo las mías, porque, sin rutas organizadas, las viví, las gocé y las sufrí, también en Lleida, algunas veces.
Aunque, en estos días fríos, no trataría de repetirla sin necesidad. Casi me da asma solo de pensarlo.
Pero si tú nunca te has perdido en una niebla espesa deberías probarlo. Al coco solo lo verás en la penumbra.

martes, 3 de enero de 2017

Te deseé

Un mosaico de los deseos que nos han movido a lo largo de nuestra vida resultará siempre incompleto porque nos costará recordar aquellos que se han cumplido, pues esos deseos, más que los pendientes, los habremos relegado al desván de la memoria.
Sin embargo, nada se revive de manera tan gratamente estimulante como el deseo, satisfecho o no.. 
Los sabores de los frutos obtenidos también se olvidan, aunque a menudo los rebusquemos para construir historiales de éxitos que alimenten nuestro orgullo.
Bucear en los archivos cerebrales en pos de encendidas pasiones ya sentidas y encontrar el punto en que se despertaron, proporciona una gran felicidad que se extiende a través y más allá del recuerdo de los logros.
Los logros son el pasado; los deseos, afán de vivir, futuro.
Te deseé, luego es natural que te vuelva a desear… no importa si por mucho o por poco tiempo. Tampoco cuenta que me rechaces o me aceptes.
Mi deseo por ti me vivifica, con o sin ti.