domingo, 25 de septiembre de 2016

Hablan las cosas

Mi voz se calla para respetar el silencio de los que callan voluntariamente
Trata mi voz callada de evitar a los secuestradores de palabras y de ideas,
a los que reparten mordazas que no están hechas ya de trapo
sino de sus propios parloteos groseros.
A veces, sin embargo, asoman entre gritos las voces de las cosas
y aquellos que callamos, escuchamos.
Ahí enfrente, los que tratan de ahogar las certeras palabras
con palabreos que no dicen nada,
no saben ni sabrán cómo acallar las voces tranquilas de las cosas.

Y nosotros —activos escuchantes de la vida—
aprendemos de las cosas que nos hablan,
acopiamos enseñanzas sorteando el guirigay de los parleros,
de los mustios parleros que no entienden
el idioma inteligente de las cosas.
Los parleros se exaltan, gritan, tienen miedo. Nadie ya les hace caso.
Hablan las cosas y no hay manera de callarlas.
Escuchemos.

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