lunes, 12 de septiembre de 2016

Esa mujer que fuma demasiado

La mujer que yo deseo y tal vez amo
fuma demasiado.
Tiene las cejas oscuras y pobladas
dispuestas, bien dispuestas, 
sobre unos ojos que bailan, siempre bailan,
excitados por una polirritmia interna 
que no cesa.

La mujer que yo amo y que deseo a veces
fuma demasiado.
Enciende un cigarrillo… lo olvida en el cenicero.
Se me acerca como para darme un beso
pero busca entre sus dedos el pitillo.
No lo encuentra y busca otro…
Y yo sin beso.
No importa, que la boca le huele a ese tabaco infame.
Debe tener esta noche los dientes amarillos.
Enciende un cigarrillo más, y me sonríe.
No le veo los dientes.
Echa el humo hacia lo alto. No me mira.
Tal vez si sigue así, fumando tanto,
también el techo se pondrá amarillo.
Me serviré una copa de ron blanco
que no mancha los dientes.
Ella me pide otra, pero dice que lo prefiere añejo,
Ah, no, prefiere whisky, o tal vez cava, o…

Esa mujer que a mi me gusta tanto y tanto,
una mujer que siempre dice que sabe lo que quiere…
cosa cierta,
aunque cambie de querer constantemente.

No fumes tanto, compañera.
Te deseo.
La habitación esta llena de humo.
¿Quieres que bailemos?
Con esa música que ti te gusta…. no,
ya bailaremos
¿Salimos al balcón un rato?
Bien, pero hace frío.
Tomaremos otro ron, o lo que quieras. No fumes.
Quiero darte un beso.
No lo quiero.
Fumas demasiado.
Yo no fumo nunca,
o casi nunca,
hombre querido.
Solo fumo cuando estoy contigo…
Me libero de todos mis planes y proyectos.
Estoy contigo bien
y me enamoro otra vez de ti
como aquel día…
Entonces no fumabas.
No tenía tabaco.
No te conviene verme
Sí, me gusta. Me gusta estar contigo.
Y olvidar a tu lado mis afanes.
Y fumas
Es verdad, pero resulta que no es fácil
dejar a un lado las cosas que una quiere
aunque estés junto a alguien a quien quieres,
eso me inquieta y si me inquieto, fumo.
Ah, si me quisieras querer siempre
No lo quiero
Te querría demasiado.
Y nunca fumaría
Pero en este momento de mi vida
tengo pendientes muchas cosas
y no puedo quererte… sin fumar.
Tienes, nena, demasiados humos,
Ahora estoy contigo, nene. Estoy contigo.
Mira mis tetas…
Tócalas,
Tócalas, no quiero encender otro pitillo
¿Me quieres?
¡No! Tienes demasiados humos.
Vamos a la cama, nene,
tengo prisa,
mañana en la mañana me voy para Venecia
Cuando llegues al embarcadero de San Marcos te tomas un bellini
que es un trago suave,
No sé… 
¿qué es eso, un cóctel de amor?
¡Sigue abrazándome!
Me parece que te amo…
Ya no tengo humos.
Te deseo, soy tuya,
me parece que he bebido demasiado
¿Te gusto?
Me gustas mucho, nena, y a veces hasta
pienso que te amo…
Yo también te amo
Y ya no tengo humos
Ya soy tuya
Toda tuya
Yo ya era tuyo antes… pero tus humos...
Nena, esto es muy rico
Después nos preparamos un bellini.
Ya lo creo. Te amo. Te am...
No te duermas
¡No te duermas!
¡Te has dormido!
Yo también tengo sueño…
Hemos bebido demasiado
Nena, despierta un poco 
solo unos minutos.
No me gusta hacer el amor
con un cadáver
¿A qué hora sale tu avión para Venecia?
Vaya, ni con esas te despiertas…
Dormiremos.
Mañana será otro día.
Dormiremos.
Y si pierdes ese avión… hay otros vuelos…
El Gran Canal esperará por ti.

Me la imagino en Venecia con resaca y sin fumar.
Aunque sé que no le bajarán los humos.

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