jueves, 14 de julio de 2016

Huele a heno mojado

He leído un fragmento de un poema de Kerouac
y me ha parecido sentir el olor del heno mojado 
en un día de calor, 
bajo una lluvia de intermitente fuerza
capaz de devolver a la tierra la humedad 
que ella quiere entregar al aire.

Tu cuerpo, en aquellos húmedos veranos,
se envolvía con el mío en el olor a heno mojado.
La lluvia era fina y dulce y tu piel exhalaba un aroma floral
que, como el del heno, se avivaba bajo el orvallo.

El poema de Kerouac no habla de olores:
y yo no sé por qué 
te deseo al leer que una “dorada hormiga veloz vuelve al heno
extendiendo sus antenas a través del matorral del tiempo”.

Probaré a leer a otro autor.

Jordi Rueda



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