lunes, 25 de abril de 2016

Cuando pueda reparar mi barca


Cuando pueda reparar mi barca
remaré otra vez contracorriente.
Sin destino aparente,
hacia la nada
allá donde está todo, 
de haber algo.

Tengo que buscar maderas nuevas
y otras velas
invencibles a los vientos.
Aunque esperaré un poco.
Ahora me he abrazado a la pereza
y siento su cariño
y lo disfruto.

La manera más prudente
de romper un buen abrazo,
sin dolor,
es dejarlo que se afloje poco a poco.

Mañana o pasado mañana,
acaso la próxima semana,
te dejaré, pereza.
Nuestro amor para siempre es imposible,
bien lo sabes.

Debo reparar la barca
porque algo me dice que mar adentro
hay sirenas cuyos cantos ya no engañan
y quiero ver si es cierto
y verlas.

No te preocupes por mi, pereza.
Sé que es peligroso,
pero tengo experiencia
y he aprendido
a caer bien en las trampas.
Ya saldré si llega el caso,
como siempre..

Te dejo ya, pereza,
voy a por la tela de las velas.

Jordi Rueda






No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada