jueves, 21 de enero de 2016

Llovía en Châteauneuf-du-Pape

Aquella tarde en Châteauneuf-du-Pape
llovía.

Aquella tarde de invierno 
no había cielo sobre el aire gris
pero tus manos se acoplaron a las mías
y la ilusión centelleó en tus ojos.

El vino felizmente compartido
avivó los recuerdos
y los recuerdos despertaron los ensueños. 

Un vino espeso, 
un verano, 
nos espesaba la sangre
y la lluvia resbalaba
por el tiempo

La nostalgia entrecerró tus ojos,
y los míos,
pero la lluvia del invierno no es como la lluvia del verano.
El gris sucede al gris... 
y no hay remedio.

Aquella tarde de invierno
nos dimos algunos besos,
besos de sabor espeso
como el vino de otro tiempo.

Llovía en Châteauneuf-du-Pape
aquella tarde de invierno.


Jordi Rueda

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