viernes, 31 de julio de 2015

Memoria del deseo

Una sucesión de evocaciones
acompaña nuestro encuentro:
los dos juntos vivimos buenos momentos.
Ïbamos a comprar a la misma hora
a las tiendas de legumbres del barrio,
y allí charlábamos.
Una vez fuimos juntos a la heladería,
yo iba a buscar horchata fresca y recién hecha
y tú también querías llevarte una botella.
Me invitaste a un helado.
Paseamos.
Al llegar a nuestras respectivas casas, 
las horchatas estaban calientes.
Era verano y ambos éramos fuego.
Al día siguiente, otro helado. Invité yo. 
La vainilla y el chocolate resbalaban por las comisuras de tus labios
y los míos.
En el parque, al anochecer, tras aquel árbol… Éramos fuego.
Llegó el otoño, el invierno… y éramos fuego, aún.
Al año siguiente... la vida pasaba lenta. Éramos brasa.
El calor era dulce, pero la brasa necesitaba ser aventada.
Se consumió.
Pavesas.
Es un paréntesis. Hasta pronto. Te quiero.

Aquellos momentos fueron tan voluptuosos,
tan felices,  
que, ansiosos y con avaricia infantil,
los gastamos por completo y no dejamos nada al porvenir,
ni ambiciones, ni apetitos, ni esperanzas.

Hoy, de nuevo juntos, compartimos recuerdos, pero no sueños.
Y sin sueños dijo un duende cabrón
el presente es todo asfixia.
Nos queda, eso sí,
la memoria del deseo que ambos sentimos,
pero esa humedad que nace ahora en nuestros vientres
lubrica solamente a un refrán viejo:
Nunca segundas partes fueron buenas

Jordi Rueda

miércoles, 29 de julio de 2015

domingo, 12 de julio de 2015

Los aburridos

Miran, pero no ven
Oyen, pero no comprenden
Hablan, pero no dicen
Abrazan, pero no aman
Duermen, pero no sueñan
Trabajan, pero no producen 
Cantan, pero no emocionan
Besan, pero no saborean la miel de los labios que besan
Viven, pero no lo saben.


Jordi Rueda

miércoles, 8 de julio de 2015

Eras espuma

Eras espuma
Estaba entre brumas
cuando te vi.

Eras de plata
Eras mar y cielo
Eras agua y luz
Y tu luz amiga
se adueñó de mí

Fue solo un instante
pero eras espuma
de plata y de luz
salí de la bruma
y me entregué a ti.

Fue solo un instante
pero aquel instante 
nunca tendrá fin

Jordi Rueda

Dos notas


Eran dos notas buscando su tempo
que se encontraron en una canción. 
Se acoplaron en las primeras estrofas,
surcaron ondulados versos
y hasta un coro de voces de colores
les respondía al entonar el estribillo.
Pero no, la canción terminaba.
Se confundieron, quisieron seguir...
Y ahora son dos notas perdidas, sin tempo.

Algún día recordarán aquella hermosa canción.
Lo bueno, si breve, dos veces bueno, dijo Gracián.

Jordi Rueda

domingo, 5 de julio de 2015

Uno, ni más ni menos

Quisiera ser uno más 
en la lista de los buenos
Si bien en la de los malos
quisiera ser uno menos.

A veces, ser uno más
en un mundo más sereno
lo siento como un anhelo.
Por eso cuando luchamos
por palmos más de terreno,
quisiera ser uno menos.

Pero no soy uno más.
Tampoco soy uno menos.
Soy uno, ni más ni menos.

Y si debo luchar, lucho
con los malos y los buenos,
para defender ser uno:
ni más que uno ni menos.