martes, 23 de junio de 2015

Te pintaste los labios para besar la carta que me estabas escribiendo

Te pintaste los labios para besar la carta que me estabas escribiendo.
Querido, dulce amigo:
Tengo tantas cosas que decirte… no hace ni dos minutos que estábamos hablando por teléfono, pero te añoro y me haces falta. Me cuesta explicarte con palabras lo que siento, si pudiera besarte como beso esta carta que te escribo, entenderías mejor lo que te digo.
Estoy nerviosa, este finde me iré con mi novio a una cabaña, aislada en la montaña,
Es un lugar bonito y sabes cómo quiero a ese muchacho… pero si pienso en que hoy es viernes y que hasta el lunes ya no hablaré contigo, me lleno de tristeza, me siento en la agonía…
Nunca había imaginado que podía desear a una persona tanto como a ti… ¡Como me gusta explorar los rincones de tu cuerpo, amado amante mío!
Quisiera abandonarme en tus brazos de por vida, dejar que me inundaras con tus besos y sentir cómo desvelas mis secretos, todos mis secretos.
Ya tengo que dejarte. Voy a llevar esta carta al correo para enviarla con urgencia, pero quiero reiterarte por escrito y sellando mis palabras con la huella de mis labios rojos (ya sé cuánto te gustan y como te gusta despintarlos con los tuyos), que anhelo con todo mi ser quedarme embarazada de ti antes de casarme. Si aceptas ¡ojalá! debemos apurarnos, porque queda poco tiempo para la boda. Después yo seré fiel a mi marido y aunque recordaré aquello que me dijiste cuando nos conocimos: que es más fácil seducir a una mujer que quiera mantener su matrimonio que a otra que tema perder su independencia, yo, una vez casada, no volveré a acostarme contigo, pero tendré conmigo el más bello recuerdo que puede tener una mujer de un hombre. Tuya siempre.
Te pintaste los labios para besar la carta que me estabas escribiendo. ¡Qué locura!

Jordi Rueda

domingo, 7 de junio de 2015

No quiero mierda a la puerta del teatro

No quiero mierda a la puerta del teatro.
Para quererte no preciso espectadores.
Claro, tú eres hermosa y te gusta ser admirada
pero no cuentes conmigo como secundario
ni de coprotagonista.
Hay comedias que conviene representar sin público.

*En tiempos, cuando se acudía a los teatros en carruaje, las abundantes deposiciones de caballos en los accesos eran señal de que había llegado mucho público, así que en Francia desear Merde! era desear éxito.