domingo, 13 de septiembre de 2015

Siesta de verano
















La siesta larga de las tardes verano
es conveniente para el cuerpo y el cerebro.
En días de calor intenso nos exime
de tener que soltar maldiciones al bochorno

Las siestas de verano son como un acceso al limbo
para huir del calor que nos asfixia.

En las siestas de verano bullen sueños.
Son, a veces, las siestas más lúcidas del año:
conservamos la inquietud estando quietos
y trocamos el sopor en un empeño:
renovar el magín con las imágenes
que nacen en el breve sueño.

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